Esta cifra de tráficos sigue mostrando los efectos de la atonía del comercio mundial en los puertos españoles, pero el descenso es más moderado que en meses anteriores (-2,9 en mayo, -3,1% en junio o -2,3% en julio y agosto) por la fortaleza de la mercancía convencional y una contracción menos pronunciada de los graneles.