La probabilidad de que un buque llegue a tiempo ya es inferior a la de acertar en un ‘cara o cruz’

Las últimas cifras sobre la fiabilidad del cronograma de las navieras no pintan la imagen más optimista para el mercado del transporte marítimo. Según los datos de Sea-Intelligence, los horarios han seguido teniendo problemas durante el último mes, ya que la puntualidad se ha reducido hasta el 38,8 por ciento frente al 74,8 registrado en el mismo periodo de 2020.

Si bien Maersk ha conseguido alzarse con el papel del transportista más puntual del mes, la fiabilidad de su cronograma no se aleja mucho de la media, con un 46,2 por ciento. Es decir, es más probable que sus clientes adivinen correctamente de qué lado caerá una moneda en un ‘cara o cruz’ antes de que su barco llegue a tiempo.

En el otro lado de la balanza, Evergreeen tuvo la fiabilidad de programación más baja, con un 25,1 por ciento, según muestran las cifras de Sea-Intelligence.

A rasgos generales, el cronograma en el comercio transatlántico, concretamente las rutas que abarcan desde Asia a la costa oeste de Norteamérica, mejoró hasta dos puntos porcentuales, alcanzando un promedio del 23,7 por ciento durante abril y mayo.

Más retrasos, menos días

Mientras la fiabilidad sigue situándose en valores bajos, la media de retrasos comienza a recuperarse. De esta forma, en el último mes, los buques se retrasaron una media de 5,86 días, cifra que está por debajo del pico de febrero de 6,96 días, pero aún más alto que la mayor parte de 2020.

Para los transportistas, el problema está en la congestión

Bjorn Vang Jensen, vicepresidente de servicios de asesoría de Sea-Intelligence, se refirió al mercado actual como la “prueba de estrés del infierno” en un artículo de opinión reciente, señalando que el transporte marítimo se ha vuelto cada vez más caro para los transportistas debido a la alta demanda.

Si “los patrones de demanda y los volúmenes no cambian, y existe la posibilidad de que no lo hagan, entonces la capacidad de envío podría permanecer agotada hasta por 3 años – el tiempo que lleva construir una flota de nuevos barcos para una cadena -”. Asimismo, concluyó Jensen, “es muy probable que las tarifas de flete se mantengan por las nubes “.

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