El Brexit provocó un cambio en las relaciones comerciales y un desequilibrio logístico entre las cargas de ida y la escasez de retornos que caracterizan estas rutas. Sin embargo, la capacidad de resiliencia de las empresas exportadoras españolas, operadores logísticos y compañías de transporte internacional de mercancías por carretera han sabido adaptarse, como demuestran estos datos.