El pleno del Parlamento Europeo votó el pasado 21 de noviembre los objetivos de emisiones de CO₂ para los vehículos pesados, apoyando el objetivo de la Comisión de reducir las emisiones del 45% para los fabricantes para 2030, aumentando al 65% a partir de 2035, antes de saltar al 90% a partir de 2040. El sector del transporte en general ha mostrado su desacuerdo con la resolución de la Comisión y el Parlamento Europeo.