La competitividad del sector este año estará determinada por la eficiencia operativa, la resiliencia energética, la digitalización de la gestión y la capacidad de anticipar escenarios de riesgo en energía, empleo, demanda y financiación.
La competitividad del sector este año estará determinada por la eficiencia operativa, la resiliencia energética, la digitalización de la gestión y la capacidad de anticipar escenarios de riesgo en energía, empleo, demanda y financiación.