Grefusa mantiene su facturación en 2020

La compañía sortea la crisis provocada por la Covid-19 y consolida su liderazgo en el sector gracias al crecimiento de la categoría de las pipas, con sus referencias Pipas G y El Piponazo Grefusa mantiene su facturación en 2020 con 129 millones de euros en ventas, gracias a la posición de liderazgo en la categoría de las pipas. “Compartimos el orgullo y el optimismo, pues en el peor de los escenarios conseguimos adaptarnos, logrando permanecer en una posición de liderazgo dentro de nuestro sector. Por ello, tenemos que dar las gracias a los consumidores, por su confianza y a nuestros empleados y colaboradores, por su esfuerzo durante todo el año. Sin ellos no habría sido posible salir adelante.”, afirma Agustín Gregori, CEO de Grefusa. La capacidad de adaptación y la fortaleza de sus marcas, unida a su presencia en los canales de distribución más importantes, han permitido a Grefusa adecuarse a la coyuntura demostrando su liderazgo en el sector. “Históricamente nos hemos ido adaptando a las nuevas demandas de los consumidores y a las nuevas circunstancias. Para nosotros, la situación generada en 2020 a causa de la pandemia ha sido uno de los retos más importantes a los que se ha enfrentado la compañía en toda su historia. Pusimos el foco en salvaguardar la seguridad de nuestros empleados, colaboradores y consumidores, y continuamos con la actividad pudiendo mantener en todo momento la plantilla”, resuelve Agustín Gregori. En este contexto, la pipa se alzó como el snack más demandado por los consumidores para sus momentos de ocio y disfrute en los hogares. El cambio de hábitos de consumo ligado al confinamiento y la preferencia de los consumidores por esta categoría de producto, reforzaron el liderazgo de la compañía en este segmento e incrementaron su cuota de mercado gracias a las referencias de El Piponazo y Pipas G. Confianza en la recuperación del canal impulso Grefusa confía en que la reactivación de la economía, ligada a la mejora de la situación sanitaria, permita que los canales de venta Impulso, Vending y Hostelería recuperen su actividad paulatinamente. “El Impulso fue uno de los canales más afectados durante 2020 debido al cierre de establecimientos y las limitaciones en la movilidad. Se trata de un sector muy atomizado, con dificultades además para alzar la voz y conseguir que se les escuche y ayude. Estamos hablando de pequeños empresarios, núcleos familiares, autónomos, de los que dependen directamente miles de vendedores, repartidores y distribuidores. Esperamos que, con el apoyo y ayuda de nuestro sector y si las condiciones sanitarias lo permiten, consigan revertir la situación y que 2021 suponga un escenario con nuevas y mejores perspectivas”, añade Agustín Gregori.

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